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Biodiversidad
Argentina | Mendoza | 14-01-2020

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Gato andino: tras doce años la especie reaparece en Villavicencio   
Por el trabajo interdisciplinario del Estado, Aguas Danone, organismos científicos, educativos y ONG’s, el felino empieza a repoblar el área
Los Andes ( Argentina )
En tiempos de inmediatez, resultados rápidos y soluciones urgentes, apostar a medidas a largo plazo parece algo difícil de lograr. Sin embargo, fue gracias al trabajo conjunto del sector privado, el estatal, áreas científicas y diferentes ONG que en septiembre de 2019 se pudo avistar dos especímenes de gato andino en la Reserva Villavicencio, aunque fue esta semana que se dio a conocer la novedad.

Para dimensionar la importancia de la noticia hay que remontarse 20 años. “Fue en el 2000 que le propusimos al Estado Provincial crear un área natural protegida de carácter privado, algo que no contaba con antecedentes a nivel local”, explica Silvina Giudice, responsable de la Reserva Villavicencio.

Tras la creación, la empresa Aguas Danone -propietaria del lugar- comenzó a trabajar en el área protegida que tiene 72 mil hectáreas siguiendo diferentes programas que buscaban recuperar la zona y las especies de flora y fauna.

“Lo importante es conservar los valores de biodiversidad y que sea en forma efectiva, en la efectividad radica lo más importante”, agrega Giudice.


Estiman que son 3 mil los ejemplares que habitan la zona andina desde el centro de Perú hasta neuquén | Gentileza Alianza Gato Andino
También hay otro aspecto que resulta fundamental y es el que tiene que ver con el aporte interinstitucional: se trabajó desde la Reserva en conjunto con el Estado, la UNCuyo, la ONG Alianza Gato Andino, el Conicet y la Fundación Cullunche.

Al respecto, Adrián Gorrindo, jefe del Departamento de Fauna de la Dirección de Recursos Naturales de Mendoza, reconoció que este es un “resultado positivo” consecuencia de “generar aliados de todos los sectores que se pueda”.

Trabajo en conjunto
Los avistajes de gatos andinos son algo raro, fue por esto que desde Fauna se tomó con entusiasmo la novedad de que en septiembre de 2017, en la zona de Los Reyunos, un grupo de turistas y su guía (Axel Ruso), habían dado con un ejemplar, pudiendo fotografiarlo e, inclusive, filmarlo mientras perseguía una presa.

A partir de esto, desde Fauna se contactaron con Alianza Gato Andino, una ONG multinacional e interdisciplinaria que trabaja en pos de la conservación de esta especie.

”Cuando vinieron al Sur provincial decidieron también sumar cámaras trampa en Villavicencio”, detalla Gorrindo.


Gentileza Alianza Gato Andino
La decisión no fue casual, ya que la Alianza había avistado un gato andino en la zona de la Reserva en 2008, pero después no volvieron a buscar. Fue a partir de esta medida que se logró avistar a ambos especímenes el año pasado.


“Cuando hacés una búsqueda intencionada se eligen lugares donde hay más chances de encontrarlos, como letrinas de gatos o senderos de animales”, señala Rocío Palacios, coordinadora general de Alianza Gato Andino.

En un principio se colocaron 6 cámaras y después se agregaron 4 más. “Podemos ver que uno de los individuos es un macho y entre una foto y la otra hay 10 días de diferencia”, remarca la coordinadora que es, además, doctora en Biología.

Los especialistas tienen la certeza de que son dos animales distintos gracias a sus patrones de marcas, bien diferentes.


El final de la cadena
La presencia de este felino en la zona reviste de una enorme importancia, pero para entender la complejidad del logro es necesario ir al comienzo de la cadena.


Sobre este punto. Giudice explica que “el avistaje se da porque logramos que el espacio tenga las características para que el animal elija habitarlo”.



O sea, el gato andino aparece porque encuentra las condiciones adecuadas para subsistir, tanto por el alimento como por el hábitat y el control en la zona.

No obstante, el primer paso es la existencia de “una comunidad de guanacos muy sana y muy grande”, precisa la encargada de la Reserva.

La presencia de esta especie, que en los últimos 20 años aumentó su población en un 35 por ciento en el área protegida, atrae a los pumas. Los restos que estos dejan al cazarlos alimentan a diversas aves carroñeras (como el cóndor), y hacen la que biodiversidad se vaya saneando.


Cuando están dadas esas condiciones es que aparecen los chinchillones, la principal presa de este felino que es un poco más grande que el gato doméstico.
El hecho de haber podido captar dos animales con la misma cámara aporta más alegría: “Todo indica que se estaban buscando”, remarca Palacios.

La especie habita en la zona andina desde el centro de Perú hasta Neuquén y se estima que la población total es de 3 mil animales en todo ese territorio, de los que la mitad serían adultos.

Quienes deseen saber más sobre el trabajo de Alianza Gato Andino, pueden ingresar al sitio gatoandino.org.